Cáceres se disfruta mejor como una ciudad compacta que como una colección de monumentos aislados. Dentro del recinto histórico amurallado, las calles de granito enlazan casas fortificadas, iglesias, conventos y palacios cuyas formas reflejan distintos periodos políticos y culturales. La Unesco inscribió el casco antiguo en 1986; el bien ocupa unas nueve hectáreas y queda rodeado por aproximadamente 1.174 metros de muralla. Las dimensiones ayudan a entender por qué un paseo sin prisa revela tanto en tan poco espacio.
La autoridad turística regional sitúa la fundación romana de Norba Caesarina en el año 34 a. C. Ese origen es solo una capa: asentamientos anteriores, la vida urbana romana, el dominio islámico y el posterior poder cristiano y nobiliario transformaron el lugar. El conjunto no debe reducirse a una historia simplificada de tres culturas que convivieron sin tensiones. Su arquitectura conserva, más bien, indicios de cambios de autoridad, barrios y técnicas constructivas a lo largo de muchos siglos.