En la colina de Arin Berd, al sureste de Ereván, los restos de Erebuni conservan un punto de partida excepcionalmente preciso para la historia de la ciudad. Una inscripción cuneiforme asociada al rey urartiano Argishti I registra la fundación de la fortaleza en 782 a. C. Los portales municipales y turísticos de Ereván utilizan esa evidencia para señalar el origen tradicionalmente documentado de la capital; el yacimiento muestra una ciudadela levantada en el antiguo reino de Urartu.
La inscripción es más que una fecha tallada en piedra. Constituye una declaración de autoridad real y un registro de una fundación estratégica en la llanura del Ararat. La información turística de Ereván afirma que el texto apareció durante excavaciones en Arin Berd en 1950; la historia municipal lo vincula con el año 782 a. C. La relación entre Erebuni y la Ereván moderna ocupa un lugar central en la memoria cívica, aunque la fortaleza antigua y la ciudad posterior no deben confundirse como si fueran el mismo asentamiento.