Guiengola se eleva sobre el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, cerca de Santo Domingo Tehuantepec. La zona arqueológica ocupa una colina de piedra caliza con cuevas; por su lado oriental corre el río Grande de Tehuantepec rumbo al golfo homónimo. El paisaje ayuda a entender el carácter del asentamiento: pendientes, manantiales y vistas amplias condicionaron una ciudad que fue mucho más que un conjunto de monumentos aislados.
El nombre tiene más de una explicación. El INAH recoge una interpretación zapoteca formada por palabras relacionadas con “piedra” y “grande” o “viejo”, traducida a menudo como “piedra grande”; otra versión propone “cerro grande o antiguo”. Conviene no presentar una sola etimología como definitiva. Ambas evocan el terreno rocoso que caracteriza el lugar. Guiengola es, además, el nombre de la colina y del asentamiento arqueológico distribuido sobre ella.