El Museo Británico es una institución pública en Bloomsbury, en el centro de Londres, donde objetos de distintas sociedades se exponen en un edificio que también forma parte de la historia. Se fundó mediante una ley parlamentaria en 1753 y abrió al público en 1759, primero en Montagu House. Hoy conserva unos ocho millones de objetos, aunque solo una pequeña proporción se exhibe al mismo tiempo. En unas cuantas salas, el recorrido puede pasar del antiguo Egipto a Grecia, Asiria, el mundo islámico y muchas otras historias. También invita a pensar cómo adquirieron los museos sus piezas y cómo cambia su significado cuando se muestran lejos del lugar donde fueron creadas.
La institución nació al reunir varias colecciones para ponerlas al servicio del público. Sir Hans Sloane, médico irlandés y presidente de la Royal Society, legó a la nación sus extensos libros, especímenes, monedas y antigüedades al morir en 1753. Ese año el Parlamento creó el museo, que integró la colección de Sloane con las bibliotecas Cotton y Harley y la Biblioteca Real. La apertura al público llegó seis años después. En aquella época, el acceso era más limitado de lo que sugiere la palabra «público»: los visitantes solicitaban entradas y solían recorrer las colecciones en grupos pequeños con guía.