Junto al Jardín de Luxemburgo, en el distrito VI de París, el Museo de Luxemburgo cabe en un paseo más amplio por la orilla izquierda del Sena, pero tiene una historia institucional excepcionalmente larga. No es el Palacio de Luxemburgo ni un museo enciclopédico con colección permanente: hoy presenta exposiciones temporales y cierra entre una muestra y otra. Esa diferencia importa al planificar. En el otoño de 2026, sus salas están dedicadas a los dibujos de Andy Warhol, una puerta de entrada distinta a un artista asociado, ante todo, con la serigrafía y los retratos de celebridades.
La historia del museo comienza en 1750, cuando se abrió al público una galería de pintura de la colección real en el ala oriental del Palacio de Luxemburgo. El relato histórico del Senado francés lo describe como el primer museo de pintura abierto al público en Francia y uno de los primeros de Europa. Sus primeras salas reunían obras importantes de la colección real; la institución formó parte de un cambio más amplio que acercó al público obras hasta entonces reservadas a la vida cortesana.