El Palacio de Versalles no es solo un edificio suntuoso a las afueras de París. Es un conjunto donde arquitectura, jardines e historia política se unieron deliberadamente para representar el poder real. El palacio y el parque forman un bien inscrito por la UNESCO que incluye la residencia, los espacios de Trianon, sus jardines y la larga perspectiva paisajística que se prolonga más allá del Gran Canal. Para quien viaja, las dimensiones importan: la visita con horario al palacio, el dominio de Trianon y los amplios jardines no son una parada rápida. Planificar permite descubrir algo más que la fachada célebre.
Versalles nació como residencia real de caza, no como una capital construida desde cero. La UNESCO fecha en 1624 el pequeño castillo de ladrillo y piedra de Luis XIII. Su hijo, Luis XIV, inició una gran ampliación después de 1661, primero bajo el arquitecto Louis Le Vau y, más tarde, a una escala mucho mayor, con Jules Hardouin-Mansart. La transformación no se hizo en una sola etapa: varios monarcas y generaciones de artistas ampliaron, decoraron y modificaron el palacio y su paisaje durante aproximadamente siglo y medio.