Frente a los Sassi de Matera, la meseta de la Murgia conserva cuevas, iglesias rupestres, poblados prehistóricos y arquitectura pastoril. Su nombre oficial —Parque Arqueológico Histórico Natural de las Iglesias Rupestres del Materano— resume su amplitud: es a la vez zona arqueológica, naturaleza protegida y testimonio de comunidades que excavaron capillas en la caliza.
La actividad humana se remonta al Neolítico, visible en el poblado con fosos de Murgia Timone. Habitantes posteriores tallaron cisternas, viviendas, refugios para ganado y templos. Iglesias medievales conservan detalles arquitectónicos y frescos frágiles de tradiciones latinas y bizantinas. Proceden de siglos y contextos distintos; llamar ermita a cada cueva o atribuir todos los frescos a «monjes bizantinos» simplifica el paisaje.