Cerca de la localidad de Castellana Grotte, en Apulia, al sur de Italia, una abertura estrecha conduce a un paisaje subterráneo mucho más amplio. Las Cuevas de Castellana forman un sistema kárstico en roca caliza, creado cuando el agua fue penetrando por fracturas y ensanchando poco a poco pasajes y cavidades. El sitio oficial sitúa el complejo en las Murge sudorientales y describe un recorrido subterráneo de más de tres kilómetros.
Según la explicación geológica del sitio, la meseta caliza se formó a partir de sedimentos marinos del Cretácico Superior, hace unos 90 millones de años. Es difícil imaginar esa escala temporal durante una visita, pero las paredes muestran el proceso en capas, huecos y depósitos minerales. Estalactitas, estalagmitas, columnas y cortinas no son adornos tallados: son formaciones creadas lentamente por el agua y la precipitación de minerales.