Al norte de Huajuapan de León, Oaxaca, el Cerro de las Minas se eleva sobre el valle que da marco a la ciudad moderna. La zona arqueológica ocupa la cima y buena parte de las laderas, hoy rodeadas parcialmente por barrios urbanos. No es un complejo monumental aislado con un circuito turístico plenamente documentado, sino un paisaje arqueológico integrado a una ciudad viva, donde los vestigios antiguos conviven con calles actuales.
Los arqueólogos relacionan el sitio con la tradición cultural ñuiñe de la Mixteca Baja, región de tierras cálidas que abarca partes de Oaxaca, Puebla y Guerrero. La evidencia arqueológica más antigua identificada hasta ahora se fecha alrededor de 400 a. C. Las investigaciones resumidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia calculan una ocupación aproximada de un milenio. Son rangos arqueológicos, no una afirmación de que una misma población o estructura política se mantuviera sin cambios durante todo ese tiempo.