Aranjuez suele presentarse a través de su Palacio Real, pero el palacio se entiende mejor como parte de un territorio diseñado. El Paisaje Cultural de Aranjuez, inscrito por la Unesco, reúne la residencia real, jardines ornamentales, huertas históricas, paseos arbolados, cursos de agua y el trazado de una ciudad del siglo XVIII. Su carácter nace de la relación entre naturaleza y diseño humano: el Tajo y el Jarama, los terrenos cultivados y los jardines formales fueron transformados de manera conjunta durante siglos.
La transformación comenzó cuando la Corona estableció Aranjuez como Real Sitio en el siglo XVI. La Unesco describe unos trescientos años de atención real, durante los cuales el paisaje expresó cambios en las ideas sobre gobierno, ocio, horticultura y vida urbana. El bien fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 2001 y abarca unas 2.047 hectáreas. No se trata de un jardín pegado a un palacio, sino de un amplio paisaje cultural que conecta la ciudad, el río y el campo mediante sistemas históricos.