La fortaleza de Hohensalzburg se eleva sobre el casco antiguo de Salzburgo desde la colina rocosa Festungsberg y puede verse desde distintos puntos de la ciudad. Sus orígenes se remontan a 1077, cuando el arzobispo Gebhard I comenzó a levantar fortificaciones en plena Querella de las Investiduras entre el emperador Enrique IV y el papa Gregorio VII. El complejo creció por etapas, a medida que los príncipes-arzobispos de Salzburgo reforzaban su sede política y sus defensas. La historia oficial la describe como uno de los conjuntos de castillos intactos más grandes de Europa; sus edificios y patios ocupan unos 32.000 metros cuadrados. No es solo una silueta lejana: el visitante puede recorrer un conjunto arquitectónico de varias épocas y contemplar desde arriba la ciudad que dominó.
Aunque se construyó para proteger el principado y expresar autoridad, según el operador la fortaleza nunca tuvo que demostrar su función defensiva durante un gran asedio ni fue conquistada por la fuerza. El arzobispo Leonhard von Keutschach impulsó una importante etapa de obras alrededor de 1500 y dio al conjunto buena parte de su aspecto actual. Sus salas principescas tardogóticas, entre ellas la Sala Dorada y la Cámara Dorada, conservan interiores civiles excepcionales de aquel periodo. La decoración no es meramente ornamental: muestra cómo los gobernantes de Salzburgo utilizaban la arquitectura para representar su rango y su poder.