El Monasterio de Serra do Pilar se alza en la orilla del Duero correspondiente a Vila Nova de Gaia, frente al centro histórico de Oporto y al puente de Don Luis I. Su iglesia circular y su claustro, también circular, lo convierten en uno de los monumentos renacentistas más singulares del norte de Portugal. La posición elevada explica además su posterior función militar y las célebres vistas sobre ambas riberas.
La autoridad portuguesa de patrimonio cultural señala que el rey Juan III ordenó en 1537 trasladar a esta colina a los canónigos agustinos del monasterio de São Salvador de Grijó. El nuevo monasterio quedó dedicado a São Salvador do Mundo. Las obras se prolongaron durante mucho tiempo y dieron lugar a un conjunto clásico poco habitual, en el que la iglesia y el claustro adoptan plantas circulares centralizadas.