En Belém, junto al estuario del Tajo, el Monasterio de los Jerónimos es uno de los edificios históricos más importantes de Lisboa. Su nombre oficial en portugués es Mosteiro de Santa Maria de Belém; «Jerónimos» alude a la Orden de San Jerónimo, cuyos monjes vivieron aquí durante siglos. Las obras comenzaron en 1502 bajo el reinado de Manuel I, cuando los viajes ultramarinos portugueses transformaban el poder de la Corona, el comercio y la vida religiosa. La ubicación junto al río lo vincula a un paisaje marítimo: los navegantes rezaban en la antigua ermita de Santa María de Belém antes de partir y el nuevo conjunto se convirtió en una expresión monumental de las ambiciones reales.
La UNESCO inscribió el monasterio junto con la cercana Torre de Belém en 1983. Describe Jerónimos como un gran ejemplo del arte manuelino, estilo portugués que combina formas góticas tardías con motivos marítimos, reales y naturales. La piedra labrada no es una simple superficie ornamental: portadas, columnas y bóvedas comunican la riqueza y la identidad religiosa de la monarquía de comienzos del siglo XVI. El edificio se levantó a lo largo de varias décadas y reunió a distintos maestros de obra; sus detalles muestran más de una mano y más de un momento histórico.