Quedlinburg se entiende mejor caminando despacio. Las calles suben a una colina de arenisca coronada por una iglesia y bajan entre casas de entramado cuya madera tallada registra siglos distintos. No es una sola calle congelada en la Edad Media, sino una ciudad histórica amplia y habitada, donde los grandes monumentos conviven con portales cotidianos llenos de detalles.
Quedlinburg aparece en un documento de 922, aunque su historia política se vincula con Enrique I, elegido rey en 919. Tras su muerte en 936, su viuda Matilde fundó una comunidad religiosa femenina en la colina del castillo. Alrededor del centro real y eclesiástico crecieron barrios de comerciantes y artesanos. La ciudad prosperó como lugar de intercambio durante la Edad Media y se formó a partir de varios asentamientos próximos.