En la colina de Fourvière, Lugdunum reúne un museo arqueológico parcialmente subterráneo y los restos de un teatro y un odeón romanos. El nombre remite a la antigua ciudad fundada aquí en el año 43 a. C., pero la visita actual no se limita a un solo monumento ni a un museo convencional. Es una forma concentrada de comprender cómo se construyó la Lugdunum romana, qué rastros dejó la vida cotidiana y cómo Lyon presenta hoy ese pasado dentro de su paisaje histórico.
El museo se encuentra en las laderas donde nació el asentamiento romano de Lugdunum. Según la propia institución, la idea de reunir objetos relacionados con la Lyon antigua se planteó en la década de 1930 y tomó forma en los años sesenta bajo la dirección del arquitecto Bernard Zehrfuss. La construcción comenzó en 1972 y el museo abrió el 15 de noviembre de 1975. Zehrfuss concibió un edificio de hormigón en gran parte enterrado para integrarlo discretamente en el entorno arqueológico, sin competir con los restos antiguos.