El Musée de Glozel, cerca de Ferrières-sur-Sichon, conserva objetos descubiertos después de que Émile Fradin, de 17 años, y su abuelo Claude encontraran una estructura subterránea al trabajar el campo en 1924. Tablillas con signos desconocidos, piedras grabadas, cerámica y huesos convirtieron el hallazgo rural en una de las disputas arqueológicas más intensas de Francia.
El programa municipal de 2026 habla de más de 2.500 objetos. No deben verse ni como prueba de una escritura perdida ya demostrada ni como una colección enteramente descartada. Glozel combina fechas diversas, excavaciones controvertidas, análisis científicos, conflictos personales y el desarrollo de la arqueología profesional.