En las alturas de Le Locle, en el Jura suizo del cantón de Neuchâtel, el Museo de Relojería ocupa el Château des Monts, una residencia histórica rodeada de jardines. La relación no es solo paisajística. La casa fue construida para Samuel DuBois, fabricante de cajas de reloj que también inspeccionaba metales preciosos en las montañas de Neuchâtel. La historia oficial del museo presenta el edificio y la colección como dos partes de un mismo relato local: la relojería moldeó no solo el trabajo de los talleres, sino también las viviendas, las aspiraciones y la vida cívica de la ciudad.
DuBois mandó construir la casa entre 1780 y 1790 en una propiedad de su esposa, probablemente como residencia de verano. Un documento notarial citado por el museo describe prados, campos, pasturas, un jardín, una cisterna, una bodega, un abrevadero, tres casas y un edificio para lavar ropa. Ese registro ofrece una imagen más concreta que la palabra «castillo»: era una propiedad rural productiva además de una vivienda acomodada. Según el museo, el apodo Château des Monts fue acuñado por habitantes de Le Locle y perduró cuando la finca pasó a otros propietarios.