Kōfuku-ji se encuentra junto al parque de Nara, pero su historia comenzó antes de que la ciudad fuera capital de Japón. La cronología oficial del templo remonta sus orígenes a Yamashina-dera, fundado en 669 por Kagami no Ōkimi en memoria de su esposo, Fujiwara no Kamatari. La familia Fujiwara llegó a ser una de las casas políticas más influyentes de los periodos Nara y Heian, y el templo se desarrolló como su fundación religiosa. Su presencia no fue solo privada: la fortuna de Kōfuku-ji creció junto con la autoridad de la familia y el Estado japonés temprano.
Cuando la capital se trasladó a Heijō-kyō en 710, el templo fue llevado desde Yamashina y adoptó el nombre de Kōfuku-ji. Sus salas y pagodas se convirtieron en parte característica de la nueva capital. La institución estuvo estrechamente vinculada con la escuela budista Hossō, una tradición que estudia la conciencia, la percepción y la naturaleza de la realidad. Ese linaje intelectual ayuda a comprender por qué su legado artístico importa tanto como su arquitectura: las imágenes se crearon para el culto y la enseñanza, no solo para decorar un recinto monumental.