Al sur de Osaka, el distrito de Mozu, en Sakai, está marcado por enormes montículos cubiertos de árboles cuyos contornos apenas se perciben desde la calle. Son kofun, túmulos funerarios construidos para miembros de las élites del Japón antiguo, sobre todo durante el período Kofun, situado entre los siglos III y VI. Mozu es uno de los dos conjuntos que forman el bien UNESCO llamado Conjunto de Kofun de Mozu-Furuichi. La inscripción reúne 49 tumbas en 45 componentes repartidos entre ambas zonas; no se trata de un cementerio excavado único ni de un recinto museístico. Su valor reside en la escala y variedad geométrica de los túmulos, su inserción en una ciudad moderna y lo que revelan de una cultura funeraria organizada.
Los montículos presentan formas circulares, cuadradas, de concha y de ojo de cerradura: un volumen posterior redondo unido a una parte delantera trapezoidal. Muchos tuvieron fosos y se decoraron con haniwa, figuras de arcilla cilíndricas o modeladas como personas, animales, casas y objetos. Algunas tumbas contenían armas, armaduras y adornos. Para la Unesco, el conjunto constituye un testimonio excepcional de la jerarquía social y las prácticas funerarias del período. Como el paisaje se ha urbanizado, los visitantes encuentran túmulos rodeados de calles, parques, viviendas y vías ferroviarias. Ese contraste forma parte de su realidad actual; no significa que el patrimonio esté confinado a una zona arqueológica remota.