Los Museos Vaticanos reúnen museos y galerías dentro de la Ciudad del Vaticano, con acceso desde Viale Vaticano, en Roma. Su historia suele remontarse a 1506, cuando el papa Julio II adquirió el antiguo grupo escultórico del Laocoonte, descubierto en la colina del Esquilino, y lo expuso en un patio de esculturas del Vaticano. Una antigüedad célebre fue el inicio de una colección papal mucho mayor, ampliada por pontífices sucesivos y organizada en un conjunto que hoy requiere horas para recorrer.
El Laocoonte sigue siendo una buena puerta de entrada a la historia de los museos. La escultura representa al sacerdote troyano y a sus hijos atrapados por serpientes marinas, escena que los espectadores romanos y renacentistas relacionaban con Eneas y los orígenes de Roma. El catálogo vaticano registra su hallazgo en 1506 y la decisión de Julio II de comprarlo y exhibirlo. La fecha no es solo una anécdota fundacional: muestra cómo se entrelazaron el coleccionismo, el estudio y la exposición pública de las obras papales.